Ene 31

La persona engañada pasa por muchas fases: shock, negación, enojo, culpa, agresión verbal, tristeza, asumir o negar responsabilidad… Luego, llega el momento de plantearse los pasos a seguir y si continuar o no con la relación.
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Algunos tips para superar este momento y para decidir si vale la pena perdonar o no:

1- No preguntes detalles. No conviene meterse en ese terreno, ni hacerse una imagen mental o auditiva de lo que sucedió.

2- Identifica la causa real del dolor. ¿Te duele el engaño? ¿O hay otra razón mayor que te genera esta infelicidad? Por ejemplo: sueños rotos, o que la familia y los amigos se hayan enterado y nos dé vergüenza.

3- Tratá de hablar. La infidelidad es un síntoma de que algo no funciona como debería en la relación. ¿Lo hablaste con tu pareja? ¿Hay cosas que pueden cambiar/mejorar para armar algo satisfactorio para los dos?

4- No intentes olvidar. Es imposible. Sería borrar algo que sucedió y negar la realidad, lo que nunca trae buenas consecuencias. Si decides perdonar, deja atrás el hecho, sabiendo que existió. Llora, habla con un psicólogo o con tus amigos o familia. Pon un punto límite, una fecha específica para, a partir de ahí, dejar el pasado atrás y mirar hacia el futuro con otros ojos.

5- Ten en cuenta que las cosas no volverán a ser como antes. Pueden llegar a ser peores pero también mejores. Hay casos de personas que luego del episodio se dieron cuenta del valor del otro, de sus sentimientos reales, y pueden sostener buenos vínculos. Otras prefieren dar vuelta la hoja y marcharse.

6- Evita los rencores. La infidelidad es una espina clavada que causa una herida imborrable. No vale la pena quedarse en el resentimiento ni en el “por qué a mí”. Sólo te dañará y no te permitirá sacarte esa espina para avanzar hacia la dirección que desees.

7-Si perdonas, hazlo desde el corazón. Tiene que ser al 100%, los perdones a medias no sirven. Además, te conviene dejar en claro que será solo UNA vez, que no habrá lugar para engaños a repetición. Te mereces todo el respeto del mundo y volver a tolerar algo semejante es la puerta abierta a que se transforme en un hábito de la pareja.

Ene 26

Los celos son una respuesta emocional que una persona tiene cuando se siente amenazado por perder algo propio o amado. Al hablar de celos, por lo general, hacemos referencia a las relaciones que tenemos con otras personas. Los celos son muy comunes en las relaciones de pareja, pero ¿qué determina que alguien sea celoso? ¿Por qué hay parejas que son más celosas que otras?
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Una persona celosa tiene miedo de perder al otro y de perder su amor. La persona celosa se siente amenazada de que alguien más, un “tercero”, se involucre en su relación y que le quite a la persona que ama.

Este “tercero” representa a la figura que viene a separar, y a nivel inconsciente, se reviven separaciones anteriores, como la separación de bebé-madre en su momento. Las personas celosas son dependientes al vínculo afectivo del otro, y tienen una necesidad de apego en donde lo único que buscan es que se les reafirme que son queridos, pero representa una amenaza que puede provocar que pierda el cariño, la atención y el amor del otro. Los celos mal manejados causan mucho dolor, terminan relaciones e, incluso, pueden terminar en ideas delirantes.

Los celos pueden ser positivos o negativos. Hasta cierto punto los celos son normales en cualquier relación de pareja; incluso, pueden llegar a ser positivos. La pareja puede llegar a sentir un bajón amoroso en su relación y eso puede provocar que busque revivirla.

También, pueden llevar a buscar distintas actividades productivas que rompan con la rutina o a buscar ciertos estimulantes que favorezcan la relación. Sin embargo, cuando una persona intenta controlar a su pareja, se enoja cuando el otro sale con sus amistades (sobre todo si son del sexo opuesto). No quiere que su pareja salga, se indigna por la manera de vestirse y cree saber siempre cómo se siente el otro, lo que denota tener celos.

La persona se siente amenazada de que, en cualquier momento, su pareja pueda dejar de quererlo y de amarlo. En casos extremos, estos celos pueden llegar a ideas que rompen con la realidad. A este estado se llama “celotipia” y se caracteriza por ser un estado patológico basado en ideas delirantes o fantaseadas de que el conyugue o amante es infiel.

La persona no tiene ningún motivo para sentirse así y se basa en inferencias erróneas, las cuales comúnmente pueden ser llamadas “pruebas de infidelidad”. En estos casos de “celotipia”, la fantasía domina a la realidad, haciéndole creer a la persona que su pareja es infiel.

Las parejas que enfrentan una situación de celos pueden llegar a sufrir varios tipos de violencia. Es importante que al llegar a un estado patológico de celos, se busque ayuda profesional, ya que la persona se encuentra más en un mundo de fantasía que en la realidad.

Tips:

Recuerda que si tu pareja es celosa es necesario que sepas ponerle límites, ya que tienden a ser personas muy demandantes y lo único que necesitan saber es que son amados y que el otro no los abandonará.

Si te ves involucrado en una relación de pareja dominada por los celos, es importante que intentes intervenir confrontando a tu pareja y haciéndole notar estos aspectos.

Nuevas actividades de pareja que rompan con la rutina son muy favorables.

Intenta mantener un dialogo que permita la comunicación respetuosa y clara.

No cuestiones si te aman o no, recuerda que si tu pareja está contigo es porque quiere y porque recibe lo que necesita al estar a tu lado.

Ene 25

Un listado de 10 objetos y servicios por los que la sociedad moderna ya no está dispuesta a desembolsar su dinero.

Para ser más llevadera nuestra vida resulta necesario hacer uso de diferentes servicios, por los cuales, uno deberá pagar cierta cantidad de dinero para tener acceso a ellos y así, saciar las necesidades que son parte de nuestro actuar diario.

En ocasiones, pagar por algunas de esas cosas resulta ser un gasto alto, difícil de evadir, aunque ahora, gracias a los avances tecnológicos pareciera que las cosas se nos han facilitado y ya no es una obligación pagar por ciertas cosas.

Listverse.com, hizo un listado de aquellas cosas por las que hoy ya nadie pagaría, y aquí te presentamos 10 objetos o servicios por los que la sociedad moderna no está dispuesta a desembolsar ni un solo peso de más.

1. Comunicaciones. Hace unos años, cuando alguien quería llamarle a un familiar o amigo que viviera fuera de la ciudad o del país, tenía que comunicarse con una operadora para que se encargara de hacer el enlace, el cual tendría un costo extra en el recibo o bien, el gasto era asumido por la persona que recibía la llamada.

Gracias a la tecnología e internet, esa forma de comunicarnos ha quedado atrás. Con el pago de un sólo servicio tienes acceso a correo electrónico, redes sociales y hay programas, como Skype, que permiten realizar videollamadas gratuitas.

2. Cine. Anteriormente una de las mayores distracciones que había, era comprar una entrada para una función de cine. Hace no mucho, los videoreproductores y DVDs transformaron la experiencia y hoy en día, la gente prefiere ahorrarse el dinero del boleto y de la renta para goza de las mismas películas por medio de descargas en internet, que tienen un costo nulo o muy bajo y que brindan la misma experiencia.

3. Televisión. El tener una televisión con cable o servicio satelital parece que poco a poco ha ido pasando de moda, y es que con internet, hoy encontramos los sitios denominados streaming, en donde puedes ver cualquier serie de televisión o evento deportivo sin necesidad de tener que observar varios minutos de cortes comerciales. Algunos de estos sitios funcionan pagando un costo mucho menor al de cualquier empresa de TV de paga, el problema es que hay varias que operan de manera ilegal.

4. Diversión XXX. Videos y revistas pornográficas era lo que más adquirían los hombres en determinado momento de sus vidas para satisfacer algunas de sus necesidades. Ahora, de nuevo gracias a internet, miles y miles de películas XXX puedes encontrar en la red de manera gratuita, así como fotografías de esas publicaciones.

5. Música. Los discos o CDs, para muchos, han pasado de moda y es que también puedes descargar la música que tú quieras por medio de internet. La gente encuentra que esto es mucho más cómodo y agradable, ya que no es necesario adquirir todo el disco cuando en realidad sólo te gustan un par de canciones.

El problema de esta acción, es que muchas personas realizan descargas de manera ilegal, lo que a la larga ha traído graves consecuencias al mundo de la música, entre ellas, la quiebra inminente de casas disqueras. Así que apelamos a que bajes música pagando las mínimas cuotas que te piden los sitios legales.

6. URLS. Antes, quien estuviera interesado en tener un sitio de internet, estaba obligado a pagar un costo para obtener un hosting y dominio propio. Gracias a la popularización y modernización de los sitios que ofrecen al público el alojamiento de un blog, éstos se han convertido en la herramienta principal para todos aquellos que buscan hacer un negocio de manera independiente, en dónde sólo basta un poco de talento para poder comercializarlo, sin necesidad de hacer un gasto.

7. Internet. Hoy en día internet se ha vuelto una herramienta indispensable, tanto para la vida personal como para la laboral, por ello es que nos hemos visto obligados a contratar un servicio que nos proporcione la conexión necesaria en nuestras casas.

Aunque hay muchos que han encontrado la manera de no pagar ni un sólo peso por el acceso a la red, colgándose del servicio de algún vecino o establecimiento cercano a su domicilio, o bien, salen a las calles con sus ordenadores portátiles para conectarse desde sitios que brindan el acceso de manera libre y gratuita.

8. Libros. En promedio, comprar un libro nos cuesta entre 200 y 350 pesos; si es literatura que nos gusta, quizá el gasto no lo sintamos, pero cuando nos toca leer algo por obligación, no estamos muy dispuestos a desembolsar dicha cantidad.

Al igual que el resto de información general, hay muchos sitios en internet que te ofrecen la descarga gratuita de cientos de obras literarias. Quizá a algunos no les sea muy práctico leer el material en una pantalla de computadora, pero eso queda atrás cuando pensamos en el ahorro hecho.

9. Fotografías. Aunque existen varios bancos de imágenes exclusivas por cuyo uso tendrías que pagar, hay muchas otras que puedes obtener por medio de un simple buscador o sitios que recopilen cientos de fotografías interesantes, de las cuales, podrás hacer uso de manera gratuita.

10. Asesorías. Si tienes alguna duda sobre un tema en cuestión, lo más probable es que busques un especialista sobre dicho tema, acudas a él para contratar sus servicios y resuelva tus dudas o problema. Ahora, hay muchos sitios en internet que ofrecen ayuda y como un plus, brindan asesorías de manera gratuita o a un precio accesible. Sólo basta que navegues un rato para encontrar lo que necesitas.

¿Por qué otra cosa actualmente ya no pagarías?
¿Crees que es justo no pagar por lo que te ofrece internet?

Ene 24

Millones de personas utilizan ascensores diariamente, siendo protagonistas y testigos de momentos que van desde lo “romántico” hasta lo bochornoso.

Un ascensor transporta a cientos, y en algunos casos hasta miles, de personas diariamente, por lo que es común que todo tipo de situaciones surjan en ese pequeño espacio de cuatro paredes.

Hombres y mujeres son protagonistas y testigos de momentos que van desde lo más romántico, hasta lo más bochornoso, claro está, sin olvidar pasar por agradables charlas o silencios incómodos.

Los sitios cracked.com y rinconabstracto.com, han publicado algunos ejemplos de este tipo de momentos, y en De10.mx hemos hecho una recopilación para presentarte las situaciones más “típicas” en un elevador. ¿Te ha tocado vivir alguna?

Oprimir el botón antes de tiempo. Estás en espera del ascensor, pero es hora “pico” y parece que todo el edificio decidió subir y bajar al mismo tiempo. Después de varios minutos de espera, por fin se abre la puerta, pero te das cuenta que no cabe un sólo alfiler, por lo que decides esperar a que regrese de nuevo.

El problema es que tras la desesperación de que regrese pronto, oprimes el botón antes de que el elevador continúe su camino, haciendo que se abra la puerta de nuevo. En ese momento te conviertes en el punto de atención de todas esas personas apretadas que apenas pueden respirar y que por tu culpa, llegarán más tarde a su destino.
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El silencio incómodo. Vas caminando por los pasillos de tu oficina platicando con un amigo sobre “fulanito” y su ridícula forma de ser; en ese momento, al llegar al ascensor, se abren las puertas y justamente en la mayor carcajada, quien es el protagonista de tu charla, se encuentra en el interior.

El silencio se hace inmediato, por lo que subes con tu amigo al elevador, permaneciendo todos callados mirando hacia arriba directo al indicador de niveles durante sólo 3 pisos, pero que gracias al silencio incómodo, parecen ser 40.
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El ringtone gracioso. La mayoría de los traslados en ascensores suelen ser en silencio, por lo que recibir una llamada telefónica al celular, es muy evidente. Esto puede resultar muy incómodo para quien recibe la llamada, pues todos en el elevador estarán al pendiente de sus palabras.

Pero aún más incómodo, sería que todos escucharan tu ringtone “culposo”, con una melodía totalmente fuera del ambiente en el que te desenvuelves, o con un chiste repleto de palabras altisonantes.
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La charla que no termina. Te subes al elevador mientras platicas con alguien más, pero esa persona no piensa subirse, por lo que al darse cuenta que viene vacío, no le importa colocarse en la puerta para evitar que se cierre y continuar la charla, sin tomar en cuenta que es obvio que tú deseas irte.
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Flatulencia. Esto sucede más veces de lo que te imaginas, ya sea por estar enfermo o por simple proceso digestivo, alguien dentro del elevador, sin pudor, deja salir una apestosa flatulencia. Lo peor de esto, no es que tengas que respirarla, sino que el sujeto del gas baje antes que tú, justo en el piso en que sube quien podría ser el amor de tu vida, pero que por el cálido aroma, prefiere memorizar tu rostro para evitarte siempre que pueda.
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La pasión. Encontrarse a una pareja expresando su amor en la calle puede llegar a ser algo muy común, pero puede ser muy incómodo cuando esto sucede en un elevador, estando tú adentro con ellos.

En la mayoría de los ascensores es fácil distinguir cuándo se ha llegado al piso deseado, por lo que muchas parejas que se encuentran a solas, dejan de besarse antes de que las puertas se abran, pero hay ocasiones en las que no logran percatarse y por ende, son descubiertos.

Seguramente las cámaras de seguridad en los ascensores tienen mucho que contar al respecto.
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El niño mal educado. Típico, no falta el niño mal educado con la mamá peor educada. Los botones siempre serán atractivos para un infante y la tentación de oprimirlos es, a veces, inevitable para un niño que sube al elevador emocionado. Lo peor es que además de que haya oprimido todos los botones y tengas que hacer una parada en cada piso, no puedas decirle nada, porque su madre parece hasta premiarlo por su “hazaña”.
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Invasión del espacio vital. Cuando el elevador está lleno, se entiende que las personas tengas que permanecer muy pegadas a las otras, pero no cuando sólo hay dos personas. Hay quienes por alguna razón, creen que sólo pueden estar parados en un lugar exacto dentro del ascensor, sin importar si esto invade tu espacio vital.
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Oprimir el botón equivocado. Seguramente esto alguna vez te ha pasado, subes al ascensor y oprimes el botón equivocado, el de un piso anterior a tu destino. Si vas solo en el elevador, esto no causa mayor problema, pero cuando hay más personas, es fácil sentir sus miradas acusándote como si hubieras cometido el peor de los pecados.
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Oprimir el botón de alarma. La mayoría de los elevadores no sólo están equipados con sistemas de seguridad que ayudan a evitar accidentes, sino que además, para casos de cualquier tipo de emergencia, cuentan con sistemas de comunicación y una alarma sonora que ayuda a notificar a otras personas sobre alguna situación de peligro.

Este botón de alarma está a la vista de todos en el panel de control del ascensor y, por lo mismo, en algunas ocasiones se llega a oprimir accidentalmente, lo que provoca, en algunos casos, que elementos de seguridad y de emergencia se movilicen rápidamente para atender el llamado de auxilio. Al abrir la puerta, sólo estás tú, sano y salvo, con la sonrisa tímida por haber accionado la alarma por error.
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¿Agregarías otra situación graciosa o bochornosa a la lista?

¿Cuál de estas situaciones has vivido?

Ene 20

La ciencia y los científicos nos sorprenden muchas veces. A veces por el objeto de sus investigaciones. En la Universidad de California-Berkley pusieron su ojo científico sobre una actividad universal: cotillear. El resultado es que chismorrear es bueno para la salud.

Chismorrear sobre quien se comporta mal hace que la gente se sienta mejor los investigadores han encontrado dos beneficios fundamentales de dedicarse a chismorrear: nos ayuda a mantener el orden social y reduce nuestro estrés. El estudio de la universidad californiana, dirigido por el profesor en Psicología y Sociología, Robb Willer, asegura que chismorrear es sano especialmente si se trata del mal comportamiento de una persona.

Según Willer, “difundir información sobre una persona que se comporta mal tiende a hacer que la gente se sienta mejor, reduciendo la frustración por lo que produjo el chisme”.

Generosidad y chismorreos

Los investigadores trabajaron con 300 personas reclutadas a través de la web Craiglist (un sitio de anuncios y contactos), a los que se pagó 50 dólares. En exámenes previos fue evaluada su generosidad y de acuerdo con las conclusiones, que incluyen chismorreos sobre algunos de los propios voluntarios, se difundieron más chismes sobre las personas que resultaron menos generosas.

Es especialmente beneficioso si se trata de alguien que explota a otro el estudio concluye que existe una forma de cotilleo que denominaron ‘prosocial’, porque critica la explotación y la deshonestidad. Difundir ese chisme reducía el malestar de aquellos que habían presenciado el mal comportamiento de otro. De ese modo, recuperaba su bienestar.

Difundir chismorreos sobre alguien que se porta mal, según el trabajo de los investigadores, es especialmente beneficioso cuando divulgamos comportamientos de alguien que explota a una tercera persona.
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Según Willer, “cuando vemos que alguien se porta mal, sentimos frustración y ser capaces de contar a otros lo que hemos visto nos hace sentir mejor”. Así, se mantiene el orden social. El estudio considera que sin los cotilleos el orden social nos generaría una gran frustración.

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